CAROLINA BUSTAMANTE.
Bogotá- Colombia


Derrotada. Tal vez vulnerable. Débil, confundida, temerosa y seguramente decepcionada de la vida.

Así creo que eran los sentimientos de mi mamá cuando ingresó al Grupo de Autoayuda Amigos Siempre Amigos ASA, después de una cirugía de cadera que la dejó con cojera en su pierna izquierda y de un intenso dolor que la llevaron a refugiarse en el silencio y la  soledad.   Y como no... Llegó el terrible mal humor y la pérdida de su autoestima  que, hoy entiendo, era producto de aceptar que ya no caminaría como antes.  

Aún no sé qué la motivó a  buscar el grupo de amigos de ASA pero de lo que sí estoy segura es que la experiencia no sólo la ha vivido ella; todos en casa hemos compartido de alguna manera sus beneficios. Es sentir que no eres es único que ha sufrido una situación física que afecta tu vida; es comprender que se puede vivir bien sin sentirse diferente; es aprender a ser feliz con lo que te falta sin lastimarte, lastimar a otros o pensar que tu situación te hace vulnerable al mundo.


ASA, a través de las experiencias y diversas historias de cada miembro, ha significado para mí y mi familia, la sensibilidad que, tal vez, no teníamos; ha generado un importante grado de pertenencia por aquellos a los que nadie ve; ASA observa con atención, la grandeza de seres que hay detrás de una silla, un bastón o una prótesis. Es recibir una sonrisa, un abrazo o una  palabra producto del amor y no de la lástima.

ASA nos ha enseñado a tolerar y entender los cambios que dan la vida en los hombres y lo importante de reafirmarlos como seres importantes y valiosos. Eso ha significado para mí la llegada de mi mamá al grupo de Amigos Siempre Amigos - ASA.